ESTUDIANDO LA DEMENCIA: ENTREVISTA A LARS GORAN NILSSON (Soledad Ballesteros)

S.B: ¿De qué manera su trabajo sobre la memoria contribuye y puede ayudar al trabajo sobre el envejecimiento?

L.G: El aspecto fundamental de mi trabajo es anticiparse a la demencia que es un trastorno terrible. Hay varios tipos de demencia, las cardiovasculares, las temperamentales y el Alzheimer. Quizás la más seria sea el Alzheimer, si bien todas son serias, desde el punto de vista de que la persona sufre y desarrolla una demencia. Ahora bien, desde el punto de vista científico, podemos decir que el que podamos diagnosticarlo es algo bueno en el sentido de que si lo descubrimos pronto, podemos volver hacia atrás relativamente fácil, el descubrimiento de la ciencia científica es justamente este. El que una persona desarrolle una demencia con 65 años, significa que empezó a generarse cuando la persona tenía unos 30 años y si además la enfermedad se logra detectar cuando la persona tiene unos 35 ó 40 años, las probabilidades de mejora aumentan mucho y tendremos muy buen pronóstico. Existen tratamientos adecuados que frenan la demencia y actualmente la innovación farmacológica es importante, se están estudiando multitud de fármacos que todavía están en prueba y no se usan directamente con pacientes. Los fármacos que se utilizan en la actualidad se basan en incrementar la producción de un neurotransmisor; la acetilcolina. En cambio, los que se están aún testando se centran en generar la proteína beta amiloidea.

S.B: Después de tantos años de trabajo en este campo, ¿a qué tipo de resultados ha llegado?

L.G: Hemos encontrado que ser activos, tanto física como mentalmente, a lo largo de la vida y especialmente en la tercera edad es muy bueno para la salud. La actividad retrasa la demencia. Muchas personas se toman la jubilación como algo pasivo. Es normal que después de haber estado trabajando toda una vida, las personas se relajen y se tomen las cosas más tranquilamente pero la pasividad es perjudicial para la salud y el sistema cognitivo. Los jubilados deberían dedicarse a estar activos, y esto se puede hacer de muchas maneras, visitando parientes, amigos, jugando al golf, etc, hemos comprobado las pruebas de pacientes antes y después de la jubilación y hemos visto que los que han seguido activos dan resultados mucho mejores que los que no han realizado ningún tipo de actividad. Así que yo diría, relax sí, pero no tanto.

S.B: ¿Y cuál es nuestro papel como psicólogos en relación a lo que venimos hablando?

L.G: Los psicólogos podemos ayudar de manera preventiva. Tenemos que conocer a la gente antes o durante el proceso de jubilación para enseñarles costumbres saludables que les ayudaran a llevar un buen programa de cara a su envejecimiento. De hecho, hemos desarrollado un exitoso programa de envejecimiento, que se va a poner en práctica en Estolcomo y en el que realizamos reuniones informativas con pacientes para desarrollar estas acciones preventivas.

S.B: ¿Y a qué edad comienza?

L.G: A los 45 años. Hemos propuesto a la compañía que va a comprar el programa realizar dos grupos, uno de empleados que se prestan voluntariamente y están concienciados e interesados por tener una buena salud, cuidarse, etc y otro que la compañía recluta y carece de esta actitud. Esperamos encontrar diferencias entre ambos.

S.B: ¿Y cuánto tiempo va a durar este programa?

L.G: Es un programa de 5 años, si la empresa lo considera interesante seguiremos algunos años más.

S.B: ¿Se trata de una compañía privada?

L.G: Sí lo es. No sé cuál será la situación en España pero en Suiza nos encontramos con un problema importante. Hay mucho estrés y por tanto demasiadas bajas por depresión y jubilaciones anticipadas. Esta situación es muy costosa para las empresas que tienen que hacerse cargo de las bajas de los empleados por mucho tiempo. Por eso algunas empresas pagan por estos programas preventivos.

S.B: Aquí en España ocurre lo mismo, y además tenemos un añadido y es que muchas empresas, generalmente bancos y grandes compañías cesan a los trabajadores demasiado pronto, los retiran con 52 años causando mucho daño a las personas en sí pero también a sus entornos familiares.

L.G: En Suiza también ocurre esto.